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Trabajamos para que nuestros alumnos residentes descubran y adquieran el hábito del del estudio considerado como un valor que enriquece a la persona y compromete su futuro.

Propiciamos en todos nuestros alumnos un ambiente de trabajo potenciando el esfuerzo personal, el rigor y la personalidad como pilares del rendimiento académico y de la formación personal.

Estimulamos su interés y les hacemos ver que el estudio no es sólo para aprobar un examen, sino un medio de formarse y una ayuda para saber.

Potenciamos esta faceta del estudio no para que busquen el día de mañana una especie de narcisismo personal, sino para que, con la adquisición de una buena formación, puedan ser útiles y servir a la sociedad.

Nos esforzamos en hacerles ver que el  estudio está relacionado con el rendimiento escolar: a mayor y mejor estudio corresponde un mejor resultado en cada una de las evaluaciones.
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Nuestros alumnos residentes reciben la  misma formación humana y religiosa que los alumnos externos. Con ellos conviven durante las horas de formación académica, religiosa y de valores humanos favoreciendo la integración de unos alumnos con otros.

Apostamos decididamente por las Nuevas Tecnologías como herramienta eficaz de

enseñanza-aprendizaje y por la potenciación de los idiomas como requisito imprescindible en la Sociedad actual.

Damos a los padres información diaria del comportamiento de sus hijos internos en el comedor escolar y en otros recintos, de su alimentación adecuada o caprichosa, del trato y adaptación con los demás compañeros y del grado de aceptación de las normas relativas a la limpieza y orden en la habitación, al silencio durante el descanso… Unidos familia e internado, pretendemos lograr una educación de calidad en la que no esté ausente la alegría.

Informamos al Consejo Evaluador, antes de cada una de las evaluaciones, sobre el trabajo personal y otros aspectos de la personalidad de cada residente.