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EXALUMNOS DE SORIA, CINCUENTA AÑOS DESPUÉS ESTRECHANDO LAZOS EN LA FAMILIA-COLEGIO.. P. Félix Díez Carrera, escolapio-- |
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La gente generalmente no renuncia a su pasado, a sus raíces, a sus recuerdos, a sus vivencias, a su colegio. Por eso, un alto porcentaje de antiguos alumnos del Colegio Ntra. Sra. del Pilar de Soria no se sintió indiferente ante la llamada de Luis Blázquez, Emiliano Borobio, Rafael Oroz y cinco colaboradores más que fueron los encargados de convocar y reunir a la mayoría de los que fueron sus compañeros para rememorar vivencias, aventuras, anécdotas…
El
día 24 de junio de 2006, un grupo de 30 exalumnos escolapios, de la
promoción de 1956-57
Comenzó esta jornada de convivencia inolvidable con una Eucaristía en la Iglesia del nuevo Colegio de la calle Frentes. En la homilía, el P. Félix Jiménez, entre otras cosas dijo: No habéis venido a maldecir el pasado porque el pasado asumido y bien curado es sólo objeto de celebración y de risa. No entiendo a las personas que odian o se avergüenzan de su pasado. Vosotros, curtidos en mil batallas, cual salmones que vuelven a desovar al origen, os habéis acercado a vuestra cuna escolapia para avivar las brasas de la amistad y recordar palabras clave de vuestra educación: José de Calasanz, Escolapios, Piedad y Letras y, más allá de lo local y anecdótico, el que es universal y eterno, Jesucristo el Señor. Cincuenta años después de aquel curso 1956-57, os damos la bienvenida del amor y os abrimos de par en par el nuevo Colegio de la Calle Frentes 2 A y nuestra amistad. Después de la comunión, el P. Félix Díez, el más antiguo de la Comunidad, profesor de unos y director de internos de otros, les manifestó que estaba equivocado al pensar que los sorianos eran un tanto fríos y distantes ya que allí encontraba cercanía, cariño y agradecimiento que la Escuela Pía valora y agradece. Les dijo también que no tenían taponado el corazón al no perder el sentido del agradecimiento y que un acto como el que se estaba celebrando significaba mucho en la vida de todos a veces demasiado seria. Dio las gracias por el encuentro que, a pesar de ser soñado y deseado por el Centro, llegaba por sorpresa. El mérito, les dijo, es vuestro porque sois vosotros los que lo habéis hecho realidad. Animó también a presentar ante el Señor las vivencias que alegraron el corazón y las que no comprendieron y a pedir su bendición para que siga protegiéndonos a todos y manteniéndonos firmes ante las dificultades de la vida. No faltaron abundantes aplausos tras cada una de las dos intervenciones. Después de la Eucaristía, siguió la visita a las instalaciones del nuevo Colegio, un vino español, la foto del grupo y la comida en el restaurante Santo Domingo, en el transcurso de la cual se entregó a cada uno un regalo recordatorio de la efeméride y al Colegio una placa conmemorativa del encuentro. La jornada resultó muy gratificante para todos. Excelente idea celebrar jornadas de este tipo: Los exalumnos se sienten parte de la familia-colegio al que conservan cariño, se restañan viejas heridas, permiten reconocer compañeros con los que compartieron momentos inolvidables reestableciendo vínculos ya lejanos. Y a los escolapios nos permite dar una palabra cálida de paz y de serenidad a los exalumnos presentes y a los que, por los motivos que sean, no pueden venir a celebrar estos encuentros.
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