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LA EDUCACIÓN A DEBATE |
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Resulta
chocante que el debate sobre la actividad más significativa de la sociedad,
sólo Tampoco hay que escandalizarse porque la educación sea arma fundamental en la arena política. Lo lamentable es que unos y otros intentemos acercar el ascua a nuestra sardina con un depurado ejercicio de demagogia. ¿Por qué negar el evidente escalón que ascendimos en España con la LOGSE? Todos los españoles escolarizados hasta los dieciséis años. ¿Que esto supuso un descenso de los niveles medios de aprendizaje?. Lo contrario hubiera sido fantástico, pero sólo al alcance de los profesores de Harry Potter. Al distribuir un patrimonio entre muchos, toca a menos, pero si sumamos todas las partes repartidas de este patrimonio de cultura, ciencia y educación seguro que constatamos un crecimiento significativo respecto a épocas pasadas. Y, por si fuera poco, ahora tenemos el reto de continuar repartiendo ese patrimonio con la población inmigrante lo que hace más generoso si cabe el planteamiento de nuestro sistema educativo. En esta línea podremos desmontar la acusación de elitistas, constatando en nuestras aulas nuestro compromiso con los más desfavorecidos.
Ahora bien, sin negar el éxito global de la LOGSE, ¿por qué renunciar a corregir los aspectos de la ley que a la postre parecen equivocados? Los que en su día nos ilusionamos con la LOGSE, hoy vemos en la futura LOCE un medio para corregir sus defectos, más que una contrarreforma de la misma.
El artículo 27 de nuestra Constitución y, sobre todo, el compromiso de cada educador con su hermoso trabajo, son las únicas garantías de éxito para cualquier apuesta por la calidad de la educación. Ideas extraídas de la Editorial del boletín de octubre del Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias.
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MÁS QUE UN CUADRO |
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¿Por qué pintó Goya este cuadro? Es cierto que porque se lo encargaron, pero no es menos cierto que detrás de su aceptación del encargo, existieron razones más profundas. Existen suficientes datos que demuestran que Goya fue alumno de los escolapios en el Colegio de Santo Tomás de Zaragoza, aunque no se conservan las listas de alumnos de la época (sí desde 1794). En 1788, Goya escribe a su amigo Zapater desde Madrid recordándole "lo bien que lo pasábamos en el colegio con el padre Joaquín", refiriéndose al P. Joaquín Ibáñez, profesor de humanidades. El mismo Camón Aznar, gran crítico de arte, afirma que Goya fue alumno de los escolapios, al menos desde 1752 hasta 1759, año en que ingresó en la escuela pictórica de Luzán y tuvo como condiscípulos a los hermanos Bayeu, que más tarde serían sus cuñados. Con toda probabilidad, esta relación con los escolapios es la causa de que aceptara el encargo que le transmitió el padre Pío Peña, rector del colegio de San Antón de la calle Hortaleza de Madrid, según consta en el Libro de Acuerdos de la Comunidad, con fecha de 9 de mayo de 1819, cuando Goya contaba con sesenta y tres años. No consta que se le diera el motivo a plasmar en el lienzo y sí que se le fijara un plazo de ejecución: 6 meses. Le sobró tiempo, ya que el 25 de agosto del mismo año se inauguraba solemnemente el cuadro, coincidiendo con la festividad de San José de Calasanz. Las enormes dimensiones del cuadro (2'50 x 1'80 metros) obedecen a su ubicación original, en el altar lateral de la Iglesia de San Antón. También consta en el mencionado Libro de Acuerdos, que Goya aceptó complacido el encargo, ajustando un precio de 16.000 reales de vellón de los que recibió 8.000 en concepto de anticipo como figura en el Libro de Economía de la Comunidad. Este ingreso ayudaría a pagar la "Quinta del sordo" que acababa de comprar. En cuanto al segundo plazo, cuenta la tradición que Goya devolvió parte del mismo, aunque el hecho no aparece suficientemente probado. En cualquier caso, antes de retirarse a Francia durante el periodo absolutista de Fernando VII, Goya se presentó con un lienzo bajo el brazo y se lo entregó al padre rector diciendo: "Aquí le entrego este recuerdo para la comunidad. Será lo último que haré en Madrid". Se trataba de la obra "Oración de Jesús en el huerto", un lienzo de 0'47 x 0'35 metros. Y volviendo al cuadro que nos
ocupa, diversos comentaristas afirman que la cara del En palabras de Lafuente Ferrari, "el contraste de luz y sombra, la sobrenaturalidad de la cabeza del santo que recibe de lleno los únicos rayos de luz que iluminan el recinto y la atrevida y genial técnica de que hace gala Goya en la culminación de su vida, convierten este lienzo en una obra potente y original, poniendo de manifiesto la genialidad del pintor". O, en expresión de Camón Aznar, "el canto del cisne de la pintura religiosa moderna". ¡Mejor no podían estar guardadas las espaldas de la dirección!
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