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PARA MAMÁ, PARA LA MAMÁ DE MAMÁ,

PARA LA MAMÁ DE PAPÁ, PARA MARÍA

   

 
 

Cuando teníamos un 1 año, ella nos alimentaba y nos bañaba.
A veces se lo agradecimos llorando la noche entera.

Cuando teníamos 2 años, ella nos enseñó a caminar.
A veces se lo agradecimos huyendo cuando nos llamaba.

Cuando teníamos 3 años, ella nos hacía todas las comidas con amor.
A veces se lo agradecimos tirando el plato al suelo.

Cuando teníamos 4 años, ella jugaba con nosotros sin parar.
A veces se lo agradecimos rompiendo los juguetes.

Cuando teníamos 5 años, ella leía con nosotros para que aprendiéramos.
A veces se lo agradecimos despreciando la lectura.

Cuando teníamos 6 años, ella nos llevaba a la escuela.
A veces se lo agradecimos gritando que no queríamos ir.

Cuando teníamos 10 años, ella nos llevaba del partido a la academia pasando por la fiesta de cumpleaños.
A veces se lo agradecimos saliendo del coche sin dedicarle una sonrisa.

Cuando teníamos 15 años, ella venía de trabajar y quería darnos un abrazo.
A veces se lo agradecimos encerrándonos en la habitación.

Cuando teníamos 18 años, ella lloró en nuestra fiesta de graduación.
¿Se lo agradecimos?

Cuando teníamos 50 años, ella cayó enferma y necesitó nuestros cuidados.
A veces se lo agradecimos pensando que los mayores son un estorbo.

Siempre estuvo, está y estará cuando la necesitamos, haciendo suyas nuestras penas y frustraciones.

¿A quien pertenecen nuestros éxitos y alegrías? ¿Cómo se lo agradecemos?

Cuando nos falte sentiremos una paz infinita que sólo la persistencia de su cariño puede justificar.

"El corazón de la madre es el único capital del sentimiento que nunca quiebra, y con el cual se puede contar siempre y en todo tiempo con toda seguridad."

 

 

 

 
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