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Dejando
que aflore la ternura ante el desvalimiento de nuestros hijos. |
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Siendo
pacientes cuando tenemos que explicarles algo. |
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Apartando
las preocupaciones para atender un detalle en apariencia sin importancia
sobre la educación de nuestros hijos. |
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Protegiéndoles,
sin absorberles afectivamente, para que se sientan seguros "Perdiendo
el tiempo" con nuestros hijos. |
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Interrumpiendo
nuestro sueño durante la noche por su "culpa". |
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Tolerando
a nuestro alrededor el bullicio propio de los niños. |
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Abandonando
nuestro punto de vista para situarnos en el de nuestros hijos y así
comprenderles mejor. |
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No
impacientándonos con los defectos y errores reiterados que muestran. |
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Pasando
inadvertidos mientras sostenemos y fundamentamos el protagonismo de nuestros
hijos. |
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Mostrándonos
accesibles y cuestionables ante ellos, en lugar de invencibles e
impenetrables. |
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Queriendo
profundamente a la madre y trabajando en pareja la educación de nuestros
hijos. |
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No
pasando jamás factura de los sacrificios que hemos hecho por ellos. |
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Siendo
consecuentes con nuestras acciones para no tener que decir aquello de
"haced lo que yo digo, no lo que yo hago". |
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No
menospreciando a nuestros hijos con comentarios irónicos sobre sus errores,
sino aprovecharlos como oportunidades de aprendizaje para la vida. |
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Diciendo
sí cuando es sí y no cuando es no. |
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Dejando
volar la creatividad y la imaginación de nuestros hijos en lugar de
someterlos a la dictadura de costosos juguetes. |
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Fijando
límites a su comportamiento justificando nuestras decisiones. |
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Templando
el carácter de nuestros hijos en el esfuerzo y la responsabilidad. |
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Dedicándoles
tiempo de calidad en la mayor cantidad posible. |
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Ayudándoles
a que vivan sin nuestros defectos, sin imponerles que vivan con nuestras
certezas. |