Página-inicio|Presentación|Infraestructura|Niveles educativos|Extraescol.-Servicios|Carácter propio|Pastoral escolar

Aspectos pedagógicos|Fiestas del Colegio|Santo de los niños|Alumnos|Profesores|Padres|Convivencia|Web Internado

Calidad|Calendario escolar|Depart. Orientación|Documentación| Bilingüismo |Potenciación idiomas|Animación-Lectura

Rincón en rincón|P.Life Tiermes|P.Comenius|Nuevas Tecnologías|Página-Director|Úlimas noticias|Pemios-recon.|AMPA

Exalumnos|Comunicación con Centro|Webs-Prof.|Enlaces calasancios| Webmail |Parroquia|Parte diario Familia-Colegio

 

     
.

.

.
 

ESCUELA CATÓLICA HOY

 
  La escuela vive tiempos de renovación, motivada, en parte, por los cambios legislativos que se vienen sucediendo desde hace más de una década. Por otra parte, la escuela siempre aparece en el punto de mira de la observación social y se ve obligada a dar respuesta a las exigencias que se le plantean y a ofrecer una imagen social atractiva y eficiente.

Recientemente, SM ha publicado los resultados de un estudio promovido por FERE, a partir de las encuestas realizadas a una muestra representativa de familias y docentes, bajo el título "Significatividad social de la escuela católica". Me ha parecido interesante presentar aquí, algunas de las pistas que desvela este estudio sobre el papel que juega la escuela católica en el contexto social en que nos movemos.

Como aspecto más valorado de la escuela católica aparece la formación en valores y entre los valores que se nos atribuyen de forma generalizada, figuran, la solera, la seguridad, el control, un carácter propio referente, respaldo a la solidaridad humana, educación integral, calidad total, garantía de futuro, ...

Sin embargo, la imagen social que ofrecemos, no es todo lo coherente que fuera deseable con los Proyectos Educativos que defendemos y, en particular, con los objetivos evangélicos declarados implícita o explícitamente. Además, aunque nuestra acción educativa es bien valorada, no hay conciencia de que seamos un servicio público.

En cuanto a los retos que deberíamos acometer, aparecen destacados: la conjugación del binomio fe-cultura y la adopción de los valores sociales más actuales.

En al apartado de prioridades se apuntan: la promoción de los profesores laicos, la apertura a nuevos ámbitos y la sensibilidad hacia los alumnos con necesidades educativas especiales.

Se acepta la diversidad y se hacen esfuerzos para integrarla, pero se constatan deficiencias en la preparación y en la convicción de los docentes.

Finalmente, aparece claramente como reto de frontera para la escuela católica, educar en tiempos de indiferencia práctica hacia lo religioso, lo que nos exige una profunda toma de conciencia.

 

 
.

.

.