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.P. Félix Jiménez,
escolapio y autor
 del contenido de
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EL COLEGIO ESCOLAPIO REVISITADO

Ahora aprendemos geografía en la televisión. Al son de la guerra, las cámaras nos muestran mapas de colores y escupen nombres de ciudades perdidas que ningún texto escolar de entonces conocía.

Un periodista de la CNN, estos días, preguntaba dónde estaban Las Azores y cómo se pronunciaba el nombre de estas setas recién nacidas. Aquello tan escolapio de memorizar listas de cabos, ríos, islas...

La era Gutemberg ha muerto. Viva la era digital. El cerebro ya no almacena nada. Sí, el cerebro joven almacena las canciones de 50 Cent, de Doctor J-Z, o del último rapper de BET, MTV... No da para más. Los almacenes faraónicos del saber son los CD's, los DVD's, la Internet.

Los Escolapios de Soria desde este 2003 fantástico y vertiginoso, virtual y global, queremos atisbar aquel 1953 asustado y lento, real y minúsculo. Y celebrar 50 años de vida.

Seguro, seguro que ningún periodista de la CNN sabe de la existencia de mi Soria y que nunca se enteren porque sólo descubren los laberintos de la muerte.

La corta historia escolapia sí que es conocida por un montón de alumnos que sí saben donde está Soria y sí saben del amor y dedicación de los Escolapios. Historia escrita siempre con la tinta del sacrificio, de la paciencia y del amor a José de Calasanz y, a veces, salpicada con aquello de "la letra con sangre entra".

Al alumno desconocido y perdido en el anonimato del enjambre humano, a ése quiero yo recordar, a ése me gustaría encontrar y abrazar.

Empujados por los sueños de los padres llegaban colean02.jpg (15888 bytes) al Colegio de Escolapios muchachos de todos los pueblos de la provincia. Asustados y añorando la libertad del espacio vacío y abierto del pueblo, empezaba la "doma" del internado.

¡Qué rico el picadillo del Hermano Eduardo! Sabía como el del pueblo. ¡Qué austeras las camarillas y qué profundo el sueño!. ¡Qué sudadas en el gran patio y qué viriles los partidos de futbol!. ¡Qué silencio en la sala de estudio bajo la mirada del P. Félix Díez! ¡Y qué ensimismamiento terrenal en la capilla!.

Miles de alumnos, hoy, navegando por la geografía universal, salidos de la fragua escolapia, y allí aprendieron la piedad, las letras y the facts of life. Bajo el título de médico, maestro, labrador, cartero... -la etiqueta no importa- late otro título más íntimo, más querido, el de alumno de los Escolapios de Soria.

Alumnos conocidos y desconocidos, galardonados y anónimos, la etapa más idílica de vuestra vida, la de la despreocupación y el juego, la de la amistad y el primer amor, la de la primera rebeldía y los grandes sueños...la vivisteis en las aulas de vuestra infancia y juventud, en el Colegio de Escolapios. Y hoy, 50 años más tarde, todo parece tan lejano, tan irreal. Crecer es también mirar al pasado. Sin las piezas del pasado, el puzzle de la vida no se puede completar.

Alumno desconocido y querido: Ríete mirando al espejo del pasado; estremécete recordando al amigo del alma; cabréate pensando en el maestro más que hueso; ruborízate una vez más soñando lo imposible. Y déjate abrazar por el recuerdo tibio y la nostalgia agridulce de un ayer lleno de inocencia y de risas.

Puestos a recordar me viene a la memoria del  corazón la colina de Taizé. Taizé fue años atrás la Meca de la espiritualidad joven. Miles y miles de jóvenes europeos acudían a celebrar la Pascua más cosmopolita, más estrambótica y más fervorosa del mundo. Bajo una carpa inmensa, símbolo de la provisionalidad, aquella marea de todos los océanos celebraba el misterio ya en un silencio profundo ya al son de las trompetas sonoras.

Dos años seguidos acompañado por un grupo de alumnos peregrinamos a Taizé. De las muchas locuras de in illo tempore, recuerdo con mucho cariño estas dos salidas. Era tan lejos, era tan nuevo, era tan misterioso, que aún hoy me gustaría detener el video y volver a revisitar Taizé con aquellos buenos alumnos. Francisco Fernández Arévalo, Paco, amigo leal hasta hoy, era y es uno de esos buscadores de sentido en medio del caos establecido.

A todos los alumnos que un día fueron la alegría y la bulla acariciante del Colegio de los Escolapios de Soria, mi saludo y mi oración. Y a todos los que me encontré en las aulas, en el bar, en el deporte, en las convivencias, en las salidas, en las misas dominicales de y con las Escolapias... a todos decirles, por qué no, que les quise y les quiero.

50 años haciendo lo que los escolapios hacemos mejor: educar. Ayer fue el feliz estreno del Nuevo Colegio. Hoy es el Feliz Aniversario de las Bodas de Oro del Colegio de Escolapios y Soria y la provincia.

Miniatura - Hall del Colegio